
(Gemanka)
Soy la encargada de contaros nuestro último día de vacances en esta tierra llena de sorpresas y libertad. Suena el despertador, a las ocho como un día normal de las últimas tres semanas. Gruñidos, ronrroneos esta vez.......no queremos levantarnossssssssss!!! porque eso significa empezar a hacer maletas y deshacer camino hacia Auckland.
Por fín, estamos en marcha. Comienza a sacar todos los bártulos que hemos ido acumulando, ropa distribuida por todos los rincones y recobecos, regalos en los arcones,..........ay la ley!!! ni de coña me va a caber todo ésto!! ya verás. Medio organizamos todo y salimos de Raglán camino de la capital. Dos horitas y media de camino, alejándonos de las playas de ensueño. Primera parada, el one tree hill, colina emblemática de la lucha por la soberanía de la tierra entre la corona inglesa y los maoríes, reflejada en una canción de U2 del mismo nombre. DEspués nos toca ir al hotel a dejar os bártulos, devolver el gordo y darnos una vuelta por Auckland.
El hotel estupendo, a pesar de llegar algo pronto, nos dejan una habitación y desembarcamos todo nuestro equipaje. Donna, ni de coña me cabe. Hay que ir a pillar una bolsa de deporte para facturar alguna cosa más que la mochila. Vaya cabeza que tengo, me lío a comprar regalos y eso es lo que tiene.
Campervan, después de llenarle la panza de petrol (no veas como traga el gordo), le llevamos a casa. Lo revisan, por tu madre pórtate bien hasta el final, y no encuentran nada relevante. Menos mal que no le miran los bajos porque el terraplén del otro día le ha tenido que dejar alguna señal. Qué penita gordo!!! nos sentimos homeless sin tí. 5000 km hemos recorrido contigo, muchas vistas, muchas risas, muchas conversaciones....has sido un compañero muy comprensivo con nosotras, que te hemos seccionado un espejo, encallado, golpeado a la caza de mosquitos, ensuciado con nuestros derrames cual prestige.
Cabizbajas salimos de backpackers a comernos la ciudad. Tenemos como cuatro horas para hacernos una idea porque luego hemos reservado en un mega restaurante para darnos un homenaje y esta vez nos pillan confesadas, antes iremos a arreglarnos como un pincel al hotel (dentro de las alternativas viables claro).
Nos hacemos un recorrido bastante completito por la ciudad viendo parques románticos, una versión del moisés de Miguel Ángel, mansiones victorianas y edificios emblemáticos y señoriales. Para terminar, hemos dejado la skytower que ofrece unas vistas de la ciudad increibles. Subimos a lo más alto y nos quedamos entretenidas un buen rato, que si fotos sobre plataformas de cristal en el que se simula la caída, fotos navideñas con la decoración, fotos chorras con los observatorios para distinguir edificios concretos......Al final conocemos a Sylvia, una peruana que trabaja allí y se encarga de los hispanohablantes. Encantadora, muchos recuerdos desde aquí Sylvia si nos puedes leer algún día, un placer encontrar a gente tan agradable.
Volvemos a paso rápido al hotel y nos arreglamos. Ahora sólo tenemos una ducha total que hay que organizarse, experiencia nueva. Nos hemos hecho tanto a las duchas colectivas de los campings o lavabos de bares/sitios a lo largo del camino...que nos sentimos extrañas. Recogemos y salimos en busca de nuestra supercena en Euro, un local cerca del puerto de la Marina donde atracan los veleros de la Copa América. Sabéis que a Auckland se la llama la ciudad de las velas???.
Es un mal día para cenar porque la ciudad está recuperándose del fin de semana y se prepara para otra nueva semana, la primera de las vacaciones de verano para los colegios y facultades. No hay mucha gente, así que cenamos bien y nos damos un paseo de vuelta al hotel. No vemos ningún local que nos apetezca entrar y estamos cansadas......Auckland y su noche nos vencen de nuevo.
Solo nos queda cerrar la maleta a presión (con una nueva bolsa a la que traje) y dormir unas horitas antes de que vengan a buscarnos para ir al aeropuerto. Buenas noches Auckland, buenas noches Nueva Zelanda.
Soy la encargada de contaros nuestro último día de vacances en esta tierra llena de sorpresas y libertad. Suena el despertador, a las ocho como un día normal de las últimas tres semanas. Gruñidos, ronrroneos esta vez.......no queremos levantarnossssssssss!!! porque eso significa empezar a hacer maletas y deshacer camino hacia Auckland.
Por fín, estamos en marcha. Comienza a sacar todos los bártulos que hemos ido acumulando, ropa distribuida por todos los rincones y recobecos, regalos en los arcones,..........ay la ley!!! ni de coña me va a caber todo ésto!! ya verás. Medio organizamos todo y salimos de Raglán camino de la capital. Dos horitas y media de camino, alejándonos de las playas de ensueño. Primera parada, el one tree hill, colina emblemática de la lucha por la soberanía de la tierra entre la corona inglesa y los maoríes, reflejada en una canción de U2 del mismo nombre. DEspués nos toca ir al hotel a dejar os bártulos, devolver el gordo y darnos una vuelta por Auckland.
El hotel estupendo, a pesar de llegar algo pronto, nos dejan una habitación y desembarcamos todo nuestro equipaje. Donna, ni de coña me cabe. Hay que ir a pillar una bolsa de deporte para facturar alguna cosa más que la mochila. Vaya cabeza que tengo, me lío a comprar regalos y eso es lo que tiene.
Campervan, después de llenarle la panza de petrol (no veas como traga el gordo), le llevamos a casa. Lo revisan, por tu madre pórtate bien hasta el final, y no encuentran nada relevante. Menos mal que no le miran los bajos porque el terraplén del otro día le ha tenido que dejar alguna señal. Qué penita gordo!!! nos sentimos homeless sin tí. 5000 km hemos recorrido contigo, muchas vistas, muchas risas, muchas conversaciones....has sido un compañero muy comprensivo con nosotras, que te hemos seccionado un espejo, encallado, golpeado a la caza de mosquitos, ensuciado con nuestros derrames cual prestige.
Cabizbajas salimos de backpackers a comernos la ciudad. Tenemos como cuatro horas para hacernos una idea porque luego hemos reservado en un mega restaurante para darnos un homenaje y esta vez nos pillan confesadas, antes iremos a arreglarnos como un pincel al hotel (dentro de las alternativas viables claro).
Nos hacemos un recorrido bastante completito por la ciudad viendo parques románticos, una versión del moisés de Miguel Ángel, mansiones victorianas y edificios emblemáticos y señoriales. Para terminar, hemos dejado la skytower que ofrece unas vistas de la ciudad increibles. Subimos a lo más alto y nos quedamos entretenidas un buen rato, que si fotos sobre plataformas de cristal en el que se simula la caída, fotos navideñas con la decoración, fotos chorras con los observatorios para distinguir edificios concretos......Al final conocemos a Sylvia, una peruana que trabaja allí y se encarga de los hispanohablantes. Encantadora, muchos recuerdos desde aquí Sylvia si nos puedes leer algún día, un placer encontrar a gente tan agradable.
Volvemos a paso rápido al hotel y nos arreglamos. Ahora sólo tenemos una ducha total que hay que organizarse, experiencia nueva. Nos hemos hecho tanto a las duchas colectivas de los campings o lavabos de bares/sitios a lo largo del camino...que nos sentimos extrañas. Recogemos y salimos en busca de nuestra supercena en Euro, un local cerca del puerto de la Marina donde atracan los veleros de la Copa América. Sabéis que a Auckland se la llama la ciudad de las velas???.
Es un mal día para cenar porque la ciudad está recuperándose del fin de semana y se prepara para otra nueva semana, la primera de las vacaciones de verano para los colegios y facultades. No hay mucha gente, así que cenamos bien y nos damos un paseo de vuelta al hotel. No vemos ningún local que nos apetezca entrar y estamos cansadas......Auckland y su noche nos vencen de nuevo.
Solo nos queda cerrar la maleta a presión (con una nueva bolsa a la que traje) y dormir unas horitas antes de que vengan a buscarnos para ir al aeropuerto. Buenas noches Auckland, buenas noches Nueva Zelanda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario