
(Irenanka)
Sólo unas 5 horitas de sueño y ¡estamos hechas un primor! Hoy nos toca un día duro así que, ¡vamos a ello!
Después de los quehaceres diarios mañaneros habituales nos damos una vueltina por Hokitika, compramos regalos para todos y arreglamos en i-Site las actividades de los próximos días.
Conducimos hasta 3 horas vía Gleysmouth (Gemmanka conduce y yo siesteo... injusta que es la vida...) y conseguimos dejar sequito el depósito de gasolina de la furgo. Fenomenal! No hay gasolineras hasta... no sabemos cuándo...
Así que decidimos no subir hasta Hanmer Springs, por si no hay gasolinera allí, y comemos en mitad de la nada, en un cruce triste y en prohibido. Olé! Eso sí, estrenamos nuestras sillas plegables de camping, mesa desmontable y nos marcamos un pic nic con cervecitas y cokes incluídas, que siempre ha habido clases.
60 km después repostamos y seguimos el viaje. Gemmanka, una vez hecho el cambio de conductor, decide no dormirse y leerme las leyendas maoríes de cómo se creó el mundo. Que si la madre tierra y el padre cielo. Que si los hijos querían luz en vez de oscuridad. Que si Maui, un hijo, cogió el hueso de la mandíbula de su abuela para remar a no sé dónde y pegar al sol para hacer sus cosas y al final decide trepar por la vagina con dientes de la semidiosa de la muerte y viene un pájaro y se ríe de la situación y despierta a la muerte y ella lo aplasta entre sus muslos... Un follón, vamos! Ahora lo entiendo todo! Estos tíos bastante normalines han salido!
Total, que llegamos a Kaikoura antes de lo esperado y disfrutamos de un paseín fresquito recorriendo los acantilados de la península en la que se encuentra la ciudad. Nuevamente leones marinos a tutiplén, aves miles y playones de infarto.
Finalmente nos damos un homenaje digno de nosotras y nos marcamos unas sopas del día, una langosta (koura) a la parrilla y un variado de pescados y mejillones green lips de quitar el sentío! Ah! y todo ello regado, por fin, con vino de la región de Marlborough, o algo así (es que he dejado de fumar hace unos meses).
Nos damos los besines, aunque no de los de "bien",de buenas noches y ¡a la cama, pingüina!
Sólo unas 5 horitas de sueño y ¡estamos hechas un primor! Hoy nos toca un día duro así que, ¡vamos a ello!
Después de los quehaceres diarios mañaneros habituales nos damos una vueltina por Hokitika, compramos regalos para todos y arreglamos en i-Site las actividades de los próximos días.
Conducimos hasta 3 horas vía Gleysmouth (Gemmanka conduce y yo siesteo... injusta que es la vida...) y conseguimos dejar sequito el depósito de gasolina de la furgo. Fenomenal! No hay gasolineras hasta... no sabemos cuándo...
Así que decidimos no subir hasta Hanmer Springs, por si no hay gasolinera allí, y comemos en mitad de la nada, en un cruce triste y en prohibido. Olé! Eso sí, estrenamos nuestras sillas plegables de camping, mesa desmontable y nos marcamos un pic nic con cervecitas y cokes incluídas, que siempre ha habido clases.
60 km después repostamos y seguimos el viaje. Gemmanka, una vez hecho el cambio de conductor, decide no dormirse y leerme las leyendas maoríes de cómo se creó el mundo. Que si la madre tierra y el padre cielo. Que si los hijos querían luz en vez de oscuridad. Que si Maui, un hijo, cogió el hueso de la mandíbula de su abuela para remar a no sé dónde y pegar al sol para hacer sus cosas y al final decide trepar por la vagina con dientes de la semidiosa de la muerte y viene un pájaro y se ríe de la situación y despierta a la muerte y ella lo aplasta entre sus muslos... Un follón, vamos! Ahora lo entiendo todo! Estos tíos bastante normalines han salido!
Total, que llegamos a Kaikoura antes de lo esperado y disfrutamos de un paseín fresquito recorriendo los acantilados de la península en la que se encuentra la ciudad. Nuevamente leones marinos a tutiplén, aves miles y playones de infarto.
Finalmente nos damos un homenaje digno de nosotras y nos marcamos unas sopas del día, una langosta (koura) a la parrilla y un variado de pescados y mejillones green lips de quitar el sentío! Ah! y todo ello regado, por fin, con vino de la región de Marlborough, o algo así (es que he dejado de fumar hace unos meses).
Nos damos los besines, aunque no de los de "bien",de buenas noches y ¡a la cama, pingüina!
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