viernes, 9 de diciembre de 2011

Miércoles 7 de diciembre. Fin de Coromandel, camino de Rotorua


(Irenanka)

Más de dos semanas ya en la tierra Media, de los kiwis, de las mil y una actividades de aventura y, sobre todo, de las ovejas y, ¿nos siguen tomando el pelo como a principiantes?

Hot Water Beach. Playa en la que tú vas cuando hay marea baja, a destiempo respecto de nuestros horarios españoles, alquilas una pala, cavas un hoyo en la arena y no haces un castillo, no, qué va! Aquí se lleva mirar al de al lado, cavar justo donde él, que debe de ser el mejor sitio, meter los pies en el hoyo y esperar a que llegue, como por arte de magia, agua caliente. Así contado suena como... a tomadura de pelo, no? Pues sí! Totalmente! Todos apiñados, los abueletes y las abueletas, que parecen ser los más experimentados, dirigiendo el cotarro y el resto copiándolos aunque sin resultados claros. Nosotras ni siquiera tenemos pala así que nos dejamos las uñas (veis como se desagastan solas y no hace falta cortarlas?), las rodillas y media vida en el empeño. El resto sigue congregado tipo Benidorm. De verdad que es para hacer un reality sobre el tema! Nosotras nos dedicamos a meternos con las gente, de los abueltes, las chicas mega fashion, las familias con más palas que miembros, los marca-músculos intentando ligar con las fashion... Un Benidorm en toda regla! Cuando estamos a punto de irnos, después de haber hecho nuestro castillo al spanish style, con sus churrillos y todo, nos avisa una de las abuelas. Corred que está caliente!! Allá que vamos! Nosotras como Santo Tomás, que si no lo vemos, no lo creemos! Y es cierto! Hundimos los pies y nos quemamos hasta la punta del dedo gordo! Increíble...

Nos tomamos el batidito que nos debíamos de ayer, actualizar listas y cuadernos de viaje y, ¡en marcha! Caminito de las playas de Waihi para casi terminar con nuestro circuito de Coromandel. Y digo circuito porque Charlie Sainz y Zzzzzluis Moya son el terror de las carreteras neozelandesas de nuevo.

Vemos la garganta de Karangahake, una de las carreteras más bonitas de NZ, o no!, y acabamos comiendo en pueblecito con botellas gigantes de un refresco famoso aquí (nuestro Sprite, creemos, que se lo compró Coca Cola hace tiempo) que se llama L&P y seguimos way to Rotorua.

A Rotorua se sabe que se ha llegado por dos motivos: uno, que huele a azufre que echa para trás, o dos, porque no hay quien se aclare con el Wai-o-tapu, Whakarewarewa thermal village, o forest o Te Puia y dónde andan cada uno de ellos. Decidimos dirigirnos, en coche, que estamos agotadas, al forest a ver el blue y el green lake, que vienen siendo del mismo color pero alguien debió de ver algún tono diferente un día de tripi. Estupendo! Vamos a ver el Red wood forest ya hoy que es un paseín y mañana acabamos Rotorua y toda la zona volcánica. Aham...

Irenanka arranka. Se pasa el desvío. Trata de dar la vuelta. Y de repente... ay ay ay ayyyyyyy... cataclón! Las ruedas traseras en una hondonada! Y el coche que no sale! Que patina y no sale! BUaeno! Y ahora qué? Salimos del coche, tratamos de quitar asfalto y ponerlo detrás de las ruedas para que agarre, no tenemos cobertura, estamos en mitad de una carretera perdida, el coche huele a quemado que da miedo, nos enguarrinamos los pantalones y sudaderas recién lavadas y no sirve para nada... un desastre! De repente, aparecen nuestros ángeles. Se para un coche y sale un señor y lo que creemos que era su hijo y nos ofrecen sacarnos con su cochazo! Yuhuuuuuuuu! Dicen que van a su casa por una cuerda y vuelven! yuhuuuuuuuuu! Pues así de sencillo! Mete primera, tira del coche y, voilà! Salvadas! Nos abrazamos (entre nosotras, claro) y todo! Bufff... Nos preguntan de qué país somos y a punto estamos de mentir, porque van a tener un concepto de las mujeres españolas al volante... entre esto y el espejo... Además, si nuestro gordito pudiera hablar... Diario de un campervan por la calle de la amargura...

Así que nada de forest! Pasando! Vámonos al camping que ya es hora! Cerrado... vaya... Nos vamos a otro un poco más lejos y tenemos suerte. También está cerrado pero nos dejan quedarnos y pagar al día siguiente, dice un cartel. Nos quedamos. Duchitas, rato de risas recordando el evento del día, cereales y a la cama. Peli y... vuelvo a dejar sola a Gemmanka asumiendo el papel de cinéfila del grupo. Zzzzzzzzzzzz...

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